Lo que España merece


Tiempos difíciles recorren la existencia de un país que ha visto desmoronar sus estructuras más básicas en un corto espacio de tiempo. Los españoles, al igual que otros ciudadanos europeos, se encuentran inmersos en el debate sobre la necesidad de un nuevo marco que garantice de manera más clara y contundente los derechos de los ciudadanos. Sin embargo, el hartazgo de la ciudadanía no puede apresurar la toma de decisiones en un proceso que debe ser minucioso y efectivo. Es por todo esto, por lo que la pregunta que muchos se hacen es en quién confiar una misión de tal importancia. Los partidos tradicionales en España, tras una más que controvertida gestión de la crisis económica, solo han generado desconfianza, un recelo que algunas nuevas formaciones no consiguen terminar de disipar. Orquestar un tiempo nuevo para nuestro país no puede ser llevado a cabo solo por aquellos que desde el discurso populista quieren ahondar en el desasosiego de los que desalentados por las consecuencias de la crisis quieren que este horrible apuro termine cuanto antes. No podemos caer en vacilaciones. España necesita el consenso y las ganas de sumar de todos los ciudadanos para conseguir salir de este embrollo. Encontrar un nuevo y ejemplar escenario para la convivencia y la prosperidad de todos es una tarea que los partidos políticos deben hallar. Una tarea por la cual los ciudadanos debemos velar desde la minuciosa óptica de la sensatez. Ha llegado el momento de arremangarse y dejar los intereses partidistas a un lado para luchar a favor de una regeneración total y absoluta que consiga que España sea la nación, que los españoles simplemente se merecen.

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‘El Dilema’ de hacer caja o no hacerla


o-ZAPATERO-MEMORIAS-570Por un lado podemos encontrar ‘El Dilema’, el título del libro del ex presidente Zapatero, y ‘el dilema’, que es eso que los políticos no tienen a la hora de acertar si deciden escribir sus propios libros en el que contar sus vidas por capítulos o dar entrevistas a los periodistas, los cuales comienzan a aceptar con resignación que el periodismo se ha convertido en la mera transmisión de lo que los políticos dicen, sin opción a preguntas. Y es tal el escandaloso punto al que ha llegado el asunto que ya los políticos ni siquiera cuentan sus vidas. ‘El Dilema. 600 días de vértigo’ de Zapatero ni es un libro de memorias, ni es una biografía, sino un libro sobre la última época de mandato del ex presidente cuando la crisis golpeaba con más fuerza a este país. Todo un ensayo en contradicción con el libro de Pedro Solbes titulado ‘Recuerdos’, en el que el ex ministro de Economía sostiene que el 8 de enero de 2009 propuso a Zapatero un plan de choque para la recesión que vivía España con medidas que “hubieran provocado dos huelgas generales”, según Zapatero. Sin duda estas ‘obras’ de Zapatero, Aznar, Solbes… parecen más la autodefensa de una gestión deficiente que la aceptación de la realidad tal como fue. Y, evidentemente, una importante manera de recaudar dinero ahora que las conferencias millonarias se cuentan a la baja. No obstante, aquí todo el mundo es libre de hacer lo que quiera, y de comprar o no comprar la literatura que a cada uno le venga en gana, pero por favor, señores políticos o ex políticos, no se acuerden de los periodistas, y por lo tanto del interés de los ciudadanos, solamente a la hora de promocionar sus libros y hacer caja. No vean a los periodistas como enemigos. Si no hay nada que esconder responder a los periodistas será igual de fácil que escribir sus propias obras, ¿verdad? No sean materialistas.

Una alcaldesa odiada


TomaPoAnaBotellaSerrano

Un conflicto que explota ante la imagen de una alcaldesa con una popularidad por los suelos. Ese podría ser uno de los cientos de enunciados que bien enmarcan la precaria gestión de la regidora del principal municipio de España, que casualmente llegó al poder en base a una clara estrategia encumbrada por el actual Ministro de Justicia y ex alcalde de Madrid, Alberto Ruiz Gallardón. La argucia por colocar al frente de la capital a la mujer del ex presidente del Gobierno, la cual nunca estuvo bien vista por los votantes de ningún partido, parece que no ha funcionado. Si desde la cabeza del Partido Popular pensaron que esa baja popularidad se podría ir corrigiendo como sucedió con la ex presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, se equivocaron. Y es ahora cuando ya no saben qué hacer con ella. Es casi obvio que su candidatura para la reelección está claramente descartada pero eso no tranquiliza a su partido que ve peligrar el triunfo en la capital madrileña, importante feudo popular desde 1991. El PP comienza a considerar que podría darse la peculiar situación de que ningún cabeza de cartel, por muy popular que fuese, sea capaz de remontar la situación de baja estima hacia sus filas. Y es que la consecución de errores no parece que sea un cúmulo de mala suerte, sino el resultado de una precaria gestión, por parte de una candidata que no fue elegida por los votantes, y que cuenta con una capacitación y aptitudes para el cargo muy en entredicho.