‘El Dilema’ de hacer caja o no hacerla


o-ZAPATERO-MEMORIAS-570Por un lado podemos encontrar ‘El Dilema’, el título del libro del ex presidente Zapatero, y ‘el dilema’, que es eso que los políticos no tienen a la hora de acertar si deciden escribir sus propios libros en el que contar sus vidas por capítulos o dar entrevistas a los periodistas, los cuales comienzan a aceptar con resignación que el periodismo se ha convertido en la mera transmisión de lo que los políticos dicen, sin opción a preguntas. Y es tal el escandaloso punto al que ha llegado el asunto que ya los políticos ni siquiera cuentan sus vidas. ‘El Dilema. 600 días de vértigo’ de Zapatero ni es un libro de memorias, ni es una biografía, sino un libro sobre la última época de mandato del ex presidente cuando la crisis golpeaba con más fuerza a este país. Todo un ensayo en contradicción con el libro de Pedro Solbes titulado ‘Recuerdos’, en el que el ex ministro de Economía sostiene que el 8 de enero de 2009 propuso a Zapatero un plan de choque para la recesión que vivía España con medidas que “hubieran provocado dos huelgas generales”, según Zapatero. Sin duda estas ‘obras’ de Zapatero, Aznar, Solbes… parecen más la autodefensa de una gestión deficiente que la aceptación de la realidad tal como fue. Y, evidentemente, una importante manera de recaudar dinero ahora que las conferencias millonarias se cuentan a la baja. No obstante, aquí todo el mundo es libre de hacer lo que quiera, y de comprar o no comprar la literatura que a cada uno le venga en gana, pero por favor, señores políticos o ex políticos, no se acuerden de los periodistas, y por lo tanto del interés de los ciudadanos, solamente a la hora de promocionar sus libros y hacer caja. No vean a los periodistas como enemigos. Si no hay nada que esconder responder a los periodistas será igual de fácil que escribir sus propias obras, ¿verdad? No sean materialistas.

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Bachelet vuelve en busca de un Chile más justo


 

En un país europeo en la actual coyuntura que vivimos no tendría lógica que la ex presidenta Bachelet volviera al puesto con unas cifras como las que ha conquistado el actual presidente de Chile. El conservador Sebastián Piñera ha conseguido en los últimos tres años que el Producto Interior Bruto de Chile creciera una media de un 6%, un destacado aumento de la inversión extranjera y una tasa de desempleo por debajo del 6%, el menor índice en los últimos treinta años. Y es que, además, según los datos de la presidencia saliente desde 2010 se crearon 800.000 nuevos empleos, y la inflación ronda el 3% anual. Cifras que países como España matarían por alcanzar. Sin embargo, cabe mencionar que la motivación principal por la que los ciudadanos chilenos han acudido masivamente a las urnas para apoyar a la líder de centroizquierda ha sido la increíble desigualdad que sufre el país. Una gran brecha entre ricos y pobres que el crecimiento no consigue nivelar. Chile cuenta con un índice de pobreza del 14%, y la mitad de la población chilena gana menos de 370 euros al mes. No obstante el 1% más acomodado acumula el 31,5% de los ingresos totales. Y es que, como cada vez más está ocurriendo en Europa, los ricos son más ricos y los que menos tienen son más pobres.

El medicamento que la pediatra de 62 años, Michelle Bachelet, se ha autorecetado es una importante dosis de impuesto para redistribuir la riqueza de una manera más justa, ¿lo conseguirá?

Un sistema paralelo, una economía diferente


Cuando indago más de lo previsto en mi esquema habitual me pregunto qué pasaría si la gente se organizase de manera paralela al sistema ya existente. Si el fisioterapeuta que sabe dar masajes y no consigue un puesto de trabajo comenzase a desarrollar su actividad de manera espontánea en su domicilio a coste cero,  o si los publicistas parados se unieran y organizasen una agencia de publicidad gratuita.

La remuneración que obtendría sería inexistente, pero por lo menos el ingente número de personas aburridas en sus casas descendería. Uno de los grandes males de esta crisis  es que son muchas las personas que se ven forzadas a quedarse totalmente paradas a diario ante las brutales cifras de desempleo.  Un problema que está provocando que una multitud de personas se oxiden, dando rienda suelta a pensamientos poco saludables.

Los políticos no han sabido ser gestores. Fueron marionetas de un sistema injusto que solo enriquecía a unos pocos. ¿Deben seguir decidiendo por nosotros o es hora de que la coherencia marque la pauta para salir de esta horrorosa crisis de la que no se atisba un final sin tintes catastróficos?