El pueblo de México protesta contra las políticas de Donald Trump


Ignacio Luna / Ciudad de México 

El pueblo de México ha salido a las calles para protestar contra las políticas del nuevo presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, de construir un muro en la frontera entre los dos países, renegociar el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) y las deportaciones masivas de inmigrantes. Asimismo, muchos han cuestionado la gestión llevada a cabo por parte del Gobierno de México y su presidente, Enrique Peña Nieto, al igual que la de su secretario de Relaciones Exteriores, Luis Videgaray. 

La movilización se ha enmarcado en un ambiente festivo generalizado de protesta en el que no se han destacado incidentes relevantes, y cada cual ha expresado su opinión de manera libre.

Muchas de las personas, reunidas por las dos manifestaciones convocadas por las plataformas Vibra México y Mexicanos Unidos y que han concluido en el Ángel de la Independencia, han criticado la gestión del presidente mexicano. No obstante, también han destacado muestras de oposición a la política de Trump sin cuestionar la gestión del Gobierno de México. Y es que para muchos la unidad que ha resultado de la oposición al magnate neoyorquino es el verdadero símbolo de lo que tiene que ser México de hoy en adelante.

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Estados Unidos ante la posibilidad de un atentado terrorista en suelo americano


Ignacio Luna / Ciudad de México

La orden ejecutiva firmada por el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, de impedir el acceso a los viajeros procedentes de siete países de mayoría musulmana, con el fin de fortalecer la seguridad del país, podría ser tomada como una auténtica provocación hacia grupos radicales y una seria amenaza para el país.

Expertos en seguridad internacional aseguran que el debate despertado por la Administración Trump tras la firma de la orden ejecutiva, que se salta el protocolo sobre el Estatuto de los Refugiados de 1967, del que forma parte Estados Unidos, y que prohíbe discriminar por motivos de raza, religión o país de origen, sería tomada como una clara invitación a la confrontación, cabiendo esperar la posibilidad de un atentado terrorista en suelo americano.

Durante 90 días se impide la entrada al país a los ciudadanos de Siria, Irán, Sudán, Libia, Somalia, Yemen e Irak; y la entrada total de refugiados al país. La justicia norteamericana ha paralizado el veto migratorio, aunque Trump ha asegurado que recurrirá la medida hasta el Tribunal Supremo, si así fuese necesario.

El secretario general de las Naciones Unidas, António Guterres, aseguró en un comunicado que este tipo de medidas generan “ansiedad y enojo” y pueden llegar a facilitar la propaganda de las organizaciones terroristas a las que se pretende combatir.

De igual manera, los senadores demócratas estadounidenses han lanzado una carta abierta diciendo que la orden es una invitación para que grupos extremistas declaren que los Estados Unidos están en una guerra abierta contra el islam.

Muchos son los interrogantes que se están generando en la actualidad norteamericana. ¿Cómo respondería el pueblo americano ante un repugnante atentado terrorista en suelo nacional reivindicado por grupos radicales islamistas? ¿Apoyarían el discurso duro de su presidente o considerarían que dicho atentado es una respuesta a las medidas tomadas?

A pesar de las movilizaciones contrarias a la orden ejecutiva, el 49 por ciento de los estadounidenses apoya las políticas migratorias de Donald Trump, según una encuesta realizada por Reuter/Ipsos. La división interna en el país es un hecho más que evidente.

Trump despierta la Revolución Latina


Ignacio Luna / Ciudad de México

Hasta la fecha ninguna campaña de marketing en el mundo ha conseguido obtener unos resultados de impacto social en la audiencia tan brutales como los que ha conseguido el nuevo presidente de los Estados Unidos de América. Con solo una decena de actuaciones (la firma de algunas órdenes ejecutivas y dos decenas de tweets), Donald J. Trump ha logrado, en dos semanas, poner en su contra a tres cuartas partes del planeta. Creando un sentimiento de unión entre el pueblo mexicano, y por extensión a la comunidad latina en general, nunca visto hasta el momento.

La propuesta de crear un muro en la frontera sur del país norteamericano, haciéndoselo pagar a México, unido a las descalificaciones del magnate sobre el pueblo mexicano, de los que dijo que eran “violadores” y “criminales”, al igual que la amenaza de renegociar el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), que significa el acuerdo comercial más importante entre dos países y que arruinaría, al menos en un primer momento, la situación financiera del país azteca, ha hecho prender la llama de un fuego que parece ahora difícil de sofocar.

La respuesta al ataque directo emprendido por el magnate de la construcción hacia el pueblo latino ha originado una cascada de reacciones. La principal, desde el pueblo mexicano y todo Latinoamérica. Destacando las declaraciones del presidente de Ecuador, Rafael Correa, quien pidió que América Latina responda con un discurso “frontal” a las medidas antimigratorias del estadounidense. Igualmente, el presidente de Bolivia, Evo Morales, llamó a México a “mirar al sur” para construir la unidad. Y el controvertido presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, afirmó que “quien se mete con México se mete con Venezuela” y llamó “vandido” y “ladrón” a Trump.

De igual manera, el presidente de Colombia y Premio Nobel de la Paz, Juan Manuel Santos, propuso fortalecer las relaciones del bloque comercial del Pacífico, tras la salida de EU del TPP y su deriva proteccionista. Una posición compartida por el presidente de Perú, Pablo Kuczynski, quien apoyó la continuación de la unión del Pacífico. Asimismo, desde Brasil el Gobierno del país manifestó sentirse preocupado por las intenciones planteadas por el presidente norteamericano.

Desde la otra parte del Atlántico, la Unión Europea ha reprobado las decisiones de Trump y ha incluido a éste entre las mayores amenazas externas. El presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, envió una carta a los 28 países, acusando al Gobierno de los Estados Unidos de poner a la Unión Europea “en una situación difícil”. El presidente de Francia, Fraçois Hollande, ha manifestado mantenerse en contra de las medidas extremistas de cerrazón y exclusión de los Estados Unidos. Igualmente, Holanda y Alemania han criticado la postura del neoyorquino. El alcalde de Berlín, donde durante décadas estuvo el muro más famoso de la historia universal, pidió a Donald Trump que renuncie a su proyecto, subrayando “los sufrimientos” causados en Alemania y Europa como consecuencia del Muro de Berlín.

Desde la esfera mediática, el periódico español El País, al igual que los diarios estadounidenses The New York Times y The Washington Post, así como el conductor Connan O’Brien, que producirá su programa en la capital azteca, titulado: ‘Connan without borders: Made in México’, han salido en defensa de México.

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El sector empresarial también ha manifestado su rechazo a las intimidaciones del nuevo presidente. El empresario más rico de China, Wang Jianlin, amenazó a Trump con sacar sus inversiones si continúa su política persecutoria contra el gigante asiático. Asimismo, empresas como Toyota y BMW han defendido su producción en México pese a las amenazas de Trump de aplicar aranceles fronterizos a las automotrices.

La industria del cine de Hollywood ha criticado al magnate, y hasta la mayoría de los alcaldes de las denominadas ‘ciudades santuario’, tolerantes con la inmigración ilegal, han manifestado su postura de rechazo al discurso antimigratorio, sin importarles las amenazas de Trump de cortarles los fondos federales.

La Cámara de Comercio Americana de México (AmCham) ha pedido evitar posiciones que polaricen a la población y perjudiquen a las fuentes de empleo. Una petición que viene como respuesta al boicot propuesto por usuarios de las redes sociales contra la compañía americana Starbucks, que con la etiqueta #AdiósStarbucks se significaron de manera importante. La empresa ha tenido que hacer frente al boicot argumentando que la marca en México es propiedad de Alsea, empresa 100% mexicana, y que da empleo a 7 mil mexicanos. Por otro lado, la empresa Coca Cola lanzó un conmovedor comercial
defendiendo el sentimiento y el orgullo latino.

Desde México el sentimiento de unidad es latinomás que palpable. Oribel Peralta, delantero del América, publicó en su cuenta de Twitter un reconocimiento directo a Donald Trump: “Gracias por hacer que el espíritu nacional esté más fuerte que nunca”. Asimismo, el cuarto hombre más rico del planeta, según la revista Forbes, Carlos Slim, declaró haber visto con gran gusto y emoción “como se ha unido México, como se han unido todos los partidos, la sociedad civil, mujeres y hombres de todos lados con una sola voz, como un solo ser”.

Estados Unidos, el principal beneficiado del TLCAN


Ignacio Luna / Ciudad de México

Cuando se cumplen 23 años de una de las normas de libertad arancelaria más importante del mundo, la vigencia y continuidad del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) está claramente en peligro. La llegada a la presidencia de los Estados Unidos del republicano Donald Trump, se ha convertido en una firme amenaza ante la promesa de revisión del tratado, o incluso un posible abandono, como respuesta a un supuesto desequilibrio que sufre la primera potencia mundial.

Durante la campaña presidencial, Donald Trump afirmó que dicho tratado había sido catastrófico para la economía de los Estados Unidos. Durante un acto el pasado julio el magnate aseguró que “EU había perdido casi un tercio de su poder manufacturero desde 1997” y no permitiría que las empresas se deslocalizasen sin consecuencias. Asimismo, dijo que las compañías que trasladaran sus empleos a México, con el objetivo de reducir costos de producción, deberían pagar un impuesto para vender sus productos en territorio estadounidense.

Dentro de los argumentos que el neoyorkino ha esgrimido en contra del tratado, prevalece el supuesto déficit comercial de 60 mil millones de dólares, resultante de que Estados Unidos exportó a México 235.700 millones de dólares en productos e importó 296.400 millones durante 2015. Sin tener en cuenta, que buena parte de las exportaciones que México realizó a Estados Unidos eran llevadas a cabo por empresas norteamericanas.

El principal beneficio que las compañías americanas han obtenido gracias al TLCAN, ha sido el acceso a un mercado de mano de obra barata que permite producir, gracias a los sueldos bajos de México, bienes que resultan competitivos en el mercado, ya no solo americano, sino internacional porque venden al mundo entero. Repercutiendo positivamente en la economía norteamericana, y en el contribuyen de a pie, teniendo en cuenta que muchas de esas empresas participan en distintos mercados de renta fija y variable, generando continuos dividendos para todos aquellos que son participantes. Al igual, que son compañías que pagan taxes (impuestos) en suelo norteamericano, aunque produzcan en México y en muchos casos incluso comercialicen y vendan buena parte de sus bienes en el mercado mexicano. Resultando ser una clara desventaja para el país vecino.

El Servicio de Investigación del Congreso concluyó que el impacto del TLCAN en la economía estadounidense “ha sido relativamente pequeño”. El Instituto Peterson de Economía Internacional, un grupo de expertos a favor del libre comercio con sede en Washington, estima que Estados Unidos pierde anualmente alrededor 203.000 empleos y suma 188.000 “a causa del comercio bilateral con México”. Eso representa una pérdida neta de 15.000 empleos anuales, lo que representa apenas nada en una nación con 145 millones de trabajadores.

De igual manera, cabe destacar la importante relación que existe entre la pérdida de empleos en el campo de las manufacturas en Estados Unidos y la calidad de vida de los trabajadores norteamericanos. Ya que los trabajos con condiciones más precarias se llevan a cabo al sur del río Bravo. Sin olvidar, que buenamente parte de los otros trabajos con condiciones precarias por su peligrosidad y baja remuneración que se desarrollan también al otro lado de la frontera, en Estados Unidos, son llevados a cabo por inmigrantes mexicanos o centroamericanos.

A la vista de estos datos parece que el más beneficiado del Tratado de Libre Comercio de América del Norte no es México, ni mucho menos.

 

 

 

El plan de infraestructuras de 500 mil millones de dólares de Trump necesitará la mano de obra mexicana para su ejecución


Ignacio Luna/Ciudad de México

El plan de inversión en infraestructuras norteamericanas, que cuenta con un gasto de 500 mil millones de dólares, que contempla el nuevo presidente electo de los Estados Unidos, Donald Trump, necesitará de la mano de obra mexicana para su ejecución. Dicho proyecto que tiene como objetivo cubrir las necesidades del país para mejorar carreteras, puentes y aeropuertos, al igual que crear puestos de trabajo, choca frontalmente con el mensaje anti-inmigratorio que ha sembrado el magnate de la construcción durante la campaña electoral.

Desde la Asociación Regional de Contratistas Hispanos (RHCA, por sus siglas en inglés), que está afincada en Texas y es la más grande de los EU, aseguran que el mensaje anti-inmigratorio de la nueva administración Trump ha sido una forma política de acaparar la atención porque “en realidad Trump es un empresario consecuente y sabe que no puede hacer nada sin la comunidad hispana. Trump no es tonto y sabe que necesita la mano de obra latina para hacer crecer la economía del país”.

El sentimiento anti-inmigrante no es consciente de las exigencias de la industria de la construcción norteamericana. Las empresas constructoras de EU sufren a la hora de encontrar trabajadores mexicanos. De las 1.358 empresas que encuestó el año pasado la Asociación General de Contratistas de Estados Unidos, el 86% tuvo problemas para cubrir los puestos de trabajo. Es por ello, por lo que muchas empresas cuentan con programas de ayuda para los trabajadores inmigrantes con el fin de convertirlos en ciudadanos de EU: a través de pequeños préstamos financieros para solicitar la ciudadanía y asesoramiento para los exámenes de naturalización. Es por todo esto, por lo que el nuevo plan de 500 mil millones de dólares, que según muchos analistas va a significar el relanzamiento de la economía norteamericana en los primeros dos años de la era Trump, necesitará nuevamente de las manos de los mexicanos para pasar del papel a la realidad.

El crecimiento del sector de la construcción en Estados Unidos ha sido significativo en los últimos meses, y existen ya nuevos proyectos de construcción que ante la escasez de mano de obra en EU han sido solicitados a empresas latinoamericanas: empresas de cementos e ingeniería civil. No obstante, el nuevo plan de infraestructuras tiene como objetivo prioritario sortear la caída en la demanda global y relanzar el Producto Interior Bruto de EU que creció a un ritmo anual del 2,9 % entre julio y septiembre, más de lo esperado y más del doble del 1,4 % del trimestre anterior. La economía estadounidense comenzó el año con un crecimiento bastante débil, de apenas el 0,8 % entre enero y marzo, sin embargo, parece que se ha ido acelerando paulatinamente. A este plan hay que añadir el programa de estímulo fiscal que la administración Trump contempla con un recorte significativo de impuestos para empresas y familias.

Un 80 por ciento de la construcción está en manos latinoamericanas. Y, según fuentes americanas del sector, destacan que la mano de obra mexicana es una de las mejor valoradas en cuanto que muchas empresas quieren ahorrar costes y los trabajadores mexicanos son los que menos cobran. Al igual que, destacan, “es un trabajo pesado que no quiere hacer anglosajones o afroamericanos”. Como apunte, hay que destacar que dos terceras partes de los hombres mexicanos de entre 18 y 64 años que migraron a EU trabajan en la construcción o en el área de servicios.

El Plan Trump, como algunos se han encargado en calificar, que será uno de sus primeros proyectos, ya fue anunciado en su libro Crippled America: How to Make America Great Again (America lisiada: Cómo hacer América grandiosa de nuevo). En su libro Trump destacó que “mejorar la infraestructura del país sería un gran proyecto prioritario”.

Por todo esto, desde la RHCA destacan que el mensaje de Trump ha formado parte de una estrategia política ajena de la realidad, “el nuevo presidente estará asesorado por mucha gente experta que le va a hacer ver las verdaderas necesidades del país. Trump va a tener la oportunidad de recapacitar, aunque quizás ya lo sabe porque todos sus edificios están construidos por mano de obra hispana”.

 

 

FIL Guadalajara – El periodismo de hoy a examen


Publicado en NuevaRevolución.es el 7 de diciembre 2016

El periodismo de hoy a examen

La fiesta de las letras latinoamericanas ha echado el cierre a su trigésima edición con un dulce sabor de boca. La Feria Internacional del Libro de Guadalajara (Jalisco, México) un año más se ha superado a sí misma con un record de participación inigualable, 813.000 visitantes, 25.000 más que el pasado año. En esta edición, que contaba con Latinoamérica como invitada estrella, ha destacado la presencia de personalidades como la del Nobel de Literatura, Mario Vargas Llosa; la defensora de los derechos humanos y premio Nobel de la Paz, Rigoberta Menchu o el escritor estadounidense George R.R. Martin, creador de la exitosa saga Juego de Tronos.

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Feria Internacional del Libro de Guadalajara – 2016

Enmarcado en esta celebración tuvo lugar el XII Encuentro Internacional de Periodistas. Un conclave de dos días que sirve para pulsar una vez más la situación de un sector que con desgarro sufre su perenne crisis. Entre los aspectos positivos cabe destacar la imperante vocación de servicio público del periodismo pese a la significativa influencia del amarillismo que salpica hasta las cabeceras de mayor prestigio. Igualmente, cabe hacer mención el auge del periodismo colaborativo en el campo de la investigación en el que se enmarca el periodismo de datos, con el significativo resultado del trabajo elaborado recientemente por el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación en el proyecto de los ‘Papeles de Panamá’.

El periodismo del siglo XXI, o al menos el mejor o el más novedosos, ya no solo se lleva a cabo en los grandes medios. Y es que la realidad demuestra que el periodismo convencional parece haberse quedado rezagado en la apuesta por la innovación. Un hecho que ha convertido a las universidades, las ONG o distintos centros de investigación privados o públicos, en el motor de la divulgación y el estudio de aspectos que afectan a la sociedad de hoy.

El periodismo en Latinoamérica se dice sentir más fuerte que nunca, y ambiciona seguir creciendo para convertir al continente en un lugar plural, libre, democrático y más justo. Pese a las constantes amenazas, y pese a liderar las primeras posiciones en los rankings de los lugares más peligrosos para ejercer esta profesión, el miedo parece que no calla. Todo lo contrario. La valentía de aquellos que se levantan cada mañana para seguir luchando por lo que creen, sirve de ejemplo. Escuchar el doloroso relato de aquellos que han visto a sus colegas perecer en el camino víctimas de la violencia, o el propio testimonio de los que aun amenazados no tienen miedo, alienta.

El periodismo libre en el mundo sufre la persecución de aquellos que en su esencia desean quebrantar el orden y la ley, en ocasiones desde el propio orden y la ley, utilizando la complicidad de los sistemas jurídicos para procesar judicialmente a los periodistas y su trabajo.

Aun así, el periodismo se siente fuerte. Los nuevos tiempos y los nuevos avances proporcionan un desarrollo de las herramientas tecnológicas y de alcance, quizás inimaginables en otros momentos. El espacio digital brinda un ingente caudal de nuevas posibilidades para apostar por la pluralidad y la innovación, al tiempo que también pueden ser usadas por aquellos que apuestan por las nuevas tecnologías para hacer apología del populismo simplista y de mensaje zafio e involucionista que recorre algunas partes del planeta a día de hoy.

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XII Encuentro Internacional de Periodistas – FIL Guadalajara 2016

Murcia y Cataluña, una vergüenza compartida


OPINIÓN

Publicado en eldiario.es Murcia el 13 de enero de 2016

En los últimos años en Cataluña ha emergido con fuerza el sentimiento independentista, un sentimiento que era minoritario pero que ahora ha contagiado a un alto espectro de una sociedad catalana triste y defraudada. Una corriente en la que el desapego ha servido para germinar el fruto victimista y aprovechado de un nacionalismo salvaje.

Vivir en Cataluña y no ser independentista resulta difícil, y es que nadar a contracorriente se ha convertido en un aspecto complicado. Desde determinados sectores soberanistas se ha llevado a cabo una interpretación de la historia reciente que criminaliza a todo aquel que difiere en el discurso, siendo acusado de ser un ‘mal catalán’, que no ama a sus raíces, su lengua, sus instituciones, su pasado o su cultura. El discurso independentista parece haberse apropiado de una serie de emblemas que deberían de identificar a todos los catalanes sin importar la ideología que estos quieran poseer.

No obstante, esta utilización partidista de la cultura y las tradiciones, altamente criticada por el Partido Popular, se ha llevado a cabo en otros lugares de España. Durante años el partido de centro-derecha murciano se ha apropiado de buena parte de las tradiciones y del folclore, al igual que de elementos tan significativos como la Semana Santa.

La red clientelar que durante dos décadas se tejió en Murcia sirvió, y sirve aún, para criminalizar a todos aquellos con una forma de pensar distinta. El Partido Popular de esta Región se adueñó de la defensa de los recursos hídricos de esta tierra, de la promoción y la difusión del folclore, del medio ambiente o del progreso económico. Sin embargo, los datos comienzan a destruir el mensaje tergiversado que tenía como uno único fin perpetuar a un partido político en el Gobierno.

Algunos, cada vez menos, se jactan del progreso que gracias al Partido Popular se ha llevado a cabo en esta tierra. Sin embargo el ‘agua para todos’ sigue sin llegar al campo, la Región sigue con una de las tasas de paro más altas, la huerta cada vez se encuentra más destruida y el milagro económico parece haber quedado reducido a escombros. La fuerza del mensaje manipulado se debilita.

La nueva realidad que llega a Murcia, gracias a la pluralidad de partidos, nos deja entrever un pasado casi totalitarista

La nueva realidad que llega a Murcia, gracias a la pluralidad de partidos, nos deja entrever un pasado casi totalitarista. Un pasado en el que había un señor que cuando leía las noticias por la mañana y encontraba publicado algo que no le gustaba, descolgaba su teléfono para hacer patente su autoridad. El miedo era tal, que muchos periodistas se autocensuraban para que nadie desde la dirección de su medio le pudiese echar en cara que por su información se habían quedado fuera de un nuevo bloque de publicidad institucional.

A veces me pregunto qué habrán hecho Cámara y Valcárcel con los cientos de placas, premios y nombramientos de honor otorgados por las asociaciones, peñas huertanas o cofradías de esta Región.

El recelo que ahora sienten los catalanes que difieren del discurso independentista, es el mismo que durante dos décadas han soportado en Murcia todos aquellos que discrepaban del mensaje del Partido Popular. Todos aquellos que fueron apuntados con el dedo y acusados de no ser lo suficientemente ‘buenos murcianos’. Una realidad que ahora nos avergüenza pero que durante demasiados años ha sido tolerada por una sociedad que vivía con temor.

Con esperanza debemos de contar con la ambición suficiente como para que nunca más se vuelvan a reproducir tales hechos en esta Región. Qué nadie lo olvide, Murcia es de los murcianos, y nunca será de ningún partido político. Porque Murcia existió antes, existe ahora y existirá después, por encima de ninguna sigla.

Toda la verdad sobre Cataluña


Publicado en eldiario.es el 29 de diciembre 2015

“A pesar de no hablar catalán y no tener ningún contacto en la región, el autor decide adentrarse durante dos meses en un mundo desconocido con el fin de intentar comprender desde una perspectiva plural y honesta lo que está pasando en Cataluña. Ayudado de su cámara de fotos capta una realidad inédita y consigue reveladores testimonios tras entrevistarse con algunas de las personalidades más relevantes como Gabriel Rufián, Fran Hervías, Vicent Sanchis, Joan Ignasi Elena, David Ros o María José Lecha, entre otros”.

Así reza la reseña de la obra de Ignacio Luna, que publica su segundo libro en un año y con el que trata de responder según él mismo señala las principales cuestiones que afectan a Cataluña.

“Muchas son las incógnitas que acompañan a un proceso desconocido: ¿existe una fractura social?, ¿qué es de verdad la CUP?, ¿por qué el PSC se ha convertido en un partido marginal?, ¿es un asunto de Mas o de más?, ¿por qué Convergència cambió de discurso?, ¿es el PP una fábrica de independentistas?

Y en definitiva… ¿Qué está pasando en Cataluña?”

Para Ignacio Luna “España asume hoy uno de sus retos más importantes. A raíz de la sentencia del Tribunal Constitucional sobre el Estatut el sentimiento independentista se ha disparado. El país debe decidir si quiere solucionar el problema o asumir su tremenda incapacidad. Ante la importancia del momento, resulta necesario ahondar en una cuestión aún desconocida para un importante número de ciudadanos”.

Como consecuencia de este hecho, el periodista decide viajar a Cataluña y vivir de cerca durante 60 días el proceso soberanista, y como resultado de esto la editorial Izana publica ahora ‘Toda la verdad sobre Cataluña: 60 días en el independentismo’. Este proyecto comienza el 1 de septiembre y abarca hasta el 30 de octubre de 2015, tiempo durante el que Ignacio Luna vive en primera persona la Diada, la campaña electoral del 27-S, las elecciones y sus consecuencias o la festividad del 12 de Octubre.

Desde una posición neutral el autor se adentra en un proceso en el que comprender cada una de las distintas posturas que se reproducen en Cataluña Para llegar a ello decide entrevistar a un buen número de protagonistas como Gabriel Rufián, Fran Hervías, Vicent Sanchis, Joan Ignasi Elena, David Ros, María José Lecha, José Rosiñol, Marcel Cirera o Pere Franch, entre otros.

Muchas y muy controvertidas son las declaraciones que el murciano consigue, destacando las del cabeza de lista de Esquerra Republicana de Cataluña para las elecciones del 20 de diciembre al Congreso de los Diputados, Gabriel Rufián, quien apunta que “mientras el Parlament ha fiscalizado el Gobierno de los últimos treinta años de Convergència Democràtica, en el Congreso se jugaba a Candy Crush”. De igual manera, destacan las del secretario de organización de Ciudadanos y diputado en el Parlament de Cataluña, Fran Hervías, quien asegura que la única ambición del Estatut era que “Cataluña fuera una nación, para controlar la Justicia, lo cual habría impedido que se llevasen a cabo las investigaciones anticorrupción que ahora se están dando” y asegura que Ciudadanos será firme respecto al cumplimiento de las leyes.

La obra cuenta con No reveladores y exclusivos testimonios, como los de Joan Ignasi Elena o María José Lecha, que ayudan a comprender cuestiones tan sorprendentes como el proceso de decadencia del PSC, o el ascenso fulgurante de la CUP. Una investigación completa que se apoya de un extenso catálogo de fotografías tomadas por el propio periodista.

La presencia y la comparación entre Murcia y Cataluña son constantes en la obra, dando así cuenta del afecto que el autor tiene a esta tierra. Asimismo, cabe destacar que la ilustración de la portada del libro ha sido llevada a cabo por parte del artista murciano Andrés Guillén Cazorla, conocido como Murfy.

Para Luna “en un momento en el que el peso de la historia está tan presente resulta inexcusable no examinar aquellos mitos y digresiones que han acompañado al nacimiento de la identidad catalana, las bases del nacionalismo o, a cuestiones tan actuales como, la consulta soberanista del 9-N, o las elecciones plebiscitarias del 27 de septiembre de 2015, y sus consecuencias.

Biografía y obra

Ignacio Luna comenzó su carrera profesional en el periódico El Faro de Murcia, el cual dejó de salir a la calle en el verano de 2010 como consecuencia de la crisis. Meses más tarde el diario británico The Guardian publicó un reportaje sobre el periodista como ejemplo de joven abocado a la emigración ante la situación laboral española.

Ignacio Luna ha colaborado para las agencias fotográficas Demotix y Corbis desde Londres, Madrid y Murcia, y sus fotografías han sido publicadas en medios de reputada importancia internacional como la NBC, The Daily Mail, Times of India, Esquire Malasia o Amnistía Internacional.

En 2012 regresó a España y fue entonces cuando comenzó a trabajar en la idea de investigar y escribir un ensayo sobre la transformación vivida en el país como consecuencia del trance económico. Finalmente, en la primavera de 2015 publicó su primer libro: ‘La crisis que cambió España’, que fue presentado en la Feria del Libro de Madrid. Ante la buena acogida, la editorial Izana Editores, le encargó su segundo libro, que ahora ve la luz. Ignacio Luna a sus 29 años se convierte en uno de los autores más jóvenes con dos libros en el mercado.

El día es HOY


Publicado el 28 de diciembre 2015 en NuevaRevolución.es

Al igual que caen las hojas de los árboles, los días pasan. Los minutos se desploman ante las horas, y los segundos amenazan a un presente que parece inmóvil. España vive la Navidad, al tiempo que la política parece haberse detenido. La subida del azúcar, generada por la cuantiosa ingesta de dulces, parece que esta vez no ha disparado los niveles de adrenalina. Los partidos políticos tras las elecciones generales del 20 de diciembre se encuentran anestesiados, como si nada ni nadie se diera cuenta aún de lo que ha pasado. La falta de una mayoría clara o de una coalición factible les ha hecho quedar despropósitos de la responsabilidad que los ciudadanos han depositado sobre ellos. Los españoles decidieron votar libremente en las últimas elecciones y así manifestarse, para dejar claro que no hay ningún partido que convenza a una mayoría. La crisis económica, social y política ha sido tan brutal en este país.

Intentando superar la devastación de una guerra económica, España a través de las urnas ha manifestado que ninguna opción convence porque lo que este país quiere es un nuevo orden, integrador y de consenso. Una nueva estructura más fuerte que contemple la altura de miras por encima de los intereses partidistas. No hay más ciego que el que no quiere ver. Y lo que los españoles quieren volver a ver es que de nuevo la política sitúe al ciudadano en el eje del debate. El día es… hoy.

 

Españoles, ¿y ahora… qué?


Artículo publicado en NuevaRevolución.es

Por fin España ha votado. La estrategia de Mariano Rajoy de combinar turrón con elección, parece que no ha surtido el efecto que esperaba. El Partido Popular ha ganado las elecciones al Congreso de los Diputados con una mayoría simple que le impide formar Gobierno de manera sencilla, ya que la suma de sus diputados y los de Ciudadanos, en un eventual pacto, no serían suficientes como para conseguir una mayoría necesaria.
Solo una gran coalición entre partidos tradicionales, PP-PSOE, permitiría que la vieja clase siguiese gobernando en el país que ha sufrido una de las crisis económicas, políticas y sociales más graves y duras de la historia de las democracias avanzadas. Una auténtica revolución que ha transfigurado parte de nuestra identidad como nación.

España ha hablado, alto y claro. Algunos se indignan ante los resultados que se han producido, y se preguntan cómo es posible. Este país se encuentra dividido entre los que creen en la ruptura y el atrevimiento y los que, tras advertir los peores años de la crisis, han optado por el continuismo y el miedo a que un nuevo orden, en vez de mejorar nos haga empeorar y retroceder.

El bipartidismo se ha llevado uno de los golpes más duros, sin embargo ha mantenido el tipo. Y los partidos de la renovación han entrado con fuerza pero no con la suficiente como para llevar a cabo su programa reformista. La inquietud entre el electorado es un signo evidente del desconcierto que sufre este país. Ningún partido ha sabido captar la confianza de España tras vivir la guerra económica y social más dura que se recuerda.

Condenados sin Navidad


Artículo publicado en NuevaRevolución.es

Ha llegado diciembre, el mes de la Navidad: compras, regalos, comidas, encuentros… Sin duda, el mes de la magia, la ilusión, la solidaridad o la esperanza. No podemos negar que para muchos el mejor tiempo del año. El turno del reencuentro y, por supuesto, de la familia. Sin embargo, esta vez, como ya viene ocurriendo desde hace algunos años, muchos no se sentarán en la mesa con sus seres queridos. Los jóvenes de nuestro país. Aquellos que tras años de dedicación y estudio fueron condenados a la desesperación o el destierro. Marcos, Juan, David, María… Forman parte del largo etcétera de nombres que a la hora de pasar lista el 24 de diciembre en sus hogares, no estarán.

La editorial Izana publica ‘La crisis que cambió España’ un ensayo sobre la metamorfosis que ha vivido el país en un tiempo récord


IZANA_lacrisisLa desconfianza en las instituciones tradicionales, el desapego hacia Europa, la demolición del bipartidismo o los cambios en los hábitos de consumo conforman esta revolución que ha transfigurado parte de nuestra identidad como nación

Todos sentimos y vivimos en una esfera en la que ya hemos tomado la crisis como una parte de nuestro día a día, sin en ocasiones reparar en la enorme transformación que ha vivido España. Menos de una década ha servido para desmoronar nuestro sistema.

Cuando el reloj de la Puerta del Sol marcó la última campanada el 31 de diciembre de 2007, nadie podía prever lo que estaba a punto de cernirse sobre nosotros. Comenzaba un nuevo año y, sin un plan de contingencias estudiado, una nueva era de cambios imprevistos.

Sólo han bastado unos años para pasar de la expansión a la recesión, cuestionar el sistema institucional y político español, vacilar sobre el bipartidismo, desconfiar de la Unión Europea, endeudar nuestro país o invertir el término consumo por el del ahorro. Una auténtica revolución que ha transfigurado parte de nuestra identidad como nación.

La editorial Izana saca ahora a la venta en toda España este ensayo que fue presentado como novedad en la pasada Feria del Libro de Madrid y en el que se analizan los numerosos aspectos políticos y económicos que han cambiado como consecuencia de esta crisis , intentando radiografiar el estado actual de nuestro país. Acompañado de un amplio catálogo de fotografías en blanco y negro tomadas por el autor, ‘La crisis que cambió España’ ahonda, desde una perspectiva precisa y exacta, la evolución padecida haciendo uso de multitud de encuestas y estudios. No obstante, este libro no deja a un lado esos aspectos curiosos de nuestra cotidianeidad diaria que han cambiado y que hacen de éste, un ejemplar dinámico y cómodo de leer.

El autor de esta obra, una víctima más de la crisis

Ignacio Luna Aláez, licenciado en periodismo por la Universidad Antonio de Nebrija de Madrid y autor de este libro, ha padecido en sus propias carnes las graves y crueles consecuencias que la crisis económica ha desatado en España desde su origen en 2008. El 28 de marzo de 2011 el periódico británico ‘The Guardian’ publicó la historia del joven periodista español como ejemplo de los miles de jóvenes que han tenido que cruzar las fronteras en la búsqueda de un futuro mejor para una generación que no se resigna a formar parte de la ‘generación perdida’.  Este difícil episodio cuenta con una especial relevancia en la obra donde se narra con un emotivo acento los demoledores costes que hay que pagar cual peaje al cruzar una frontera.

“Los seres humanos somos capaces de adaptarnos al medio, y muchos de los que se van lo consiguen, pero es casi imposible que esa pequeña herida en sus corazones se cure. Una extraña sensación de desapego a todo, de pensar no soy de allí ni soy de aquí, no pertenezco a ningún lugar. Difícil será borrar el trance de aquellos que por estar fuera se perdieron la llegada al mundo de un nuevo miembro de la familia, la celebración de la boda de un amigo, o la despedida para siempre de un ser querido. Escollos de vivir un momento que también sufren los que se quedan. La generación de los ni-ni, que ni estudia ni trabaja, cual pescadilla que se muerde la cola”.

Una controvertida gestión de la crisis

La crisis española llegó por sorpresa para la mayoría de la ciudadanía, al menos nadie esperaba la virulencia con la que arrasó el estado del bienestar en tan poco tiempo. Cabía de esperar un cambio de ciclo producido por el pinchazo de la burbuja inmobiliaria, pero quienes nos gobernaban nos decían que era tan improbable que una crisis como tal se fuera a producir en nuestro país que así lo creímos. Empezaba 2008 y los principales indicadores macroeconómicos comenzaban a presentar una evolución bastante adversa para España. Había comenzado la caída, sólo cabía esperar que los políticos y las instituciones hicieran de escudo ante tal incertidumbre, ellos eran los únicos que podían salvar la situación. Sin embargo, todo fue desalentador cuando la sociedad se dio cuenta de que nuestros políticos no se encontraban capacitados para hacer frente a la situación que estaba llegando. Cada remedio que ponía el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, reelegido presidente el 9 de marzo de 2008 cuando apenas comenzaba la crisis, era un fracaso. Parecían párvulos ante una ecuación de tercer grado.

La actitud durante esos años del Partido Popular, principal partido de la oposición hasta que llegó al poder en 2011, fue más que bochornosa, dedicándose a generar más incertidumbre sobre nuestra economía a través de críticas demoledoras que poco tenían de constructivas. Este tipo de actitudes dieron lugar a un creciente clima de desapego y desconfianza. El insulto, la acusación y la ausencia de ideas tomaron la tribuna. Los ciudadanos dejaron de sentirse en el centro del debate parlamentario en favor de un constante reproche entre dos partidos que ahora se encuentran avocados a una minuciosa refundación o extinción dentro del abanico político español.

Una montaña rusa llamada Feria del Libro


 

No es de madera ni tiene giros interminables y tampoco transita por carriles engrasados con ese aceite negro que corrompe el sentido olfativo. Sin embargo, sí produce una sensación extraña, de vértigo, de velocidad y hasta de una especie de inestabilidad que convierte la experiencia en un digno recuerdo. Como si montado en una montaña rusa se tratase hace unos días tuve la oportunidad de participar por primera vez en la Feria del Libro de Madrid. Cuando avancé los últimos pasos por la avenida de Menéndez Pelayo justo antes de entrar en el propio recinto de ‘El Retiro’ sentí como mi pulso se aceleraba, intenté controlarme, pero el miedo a lo desconocido se apoderó por un instante de todo mi cuerpo. Flaqueé y a punto estuve de cuestionar todo lo que conforma mi actual realidad. Sin embargo, miré el reloj, advertí que ya llegaba tarde a mi primera firma de ejemplares y aceleré el paso. No había vuelta atrás. Cuando llegué a la caseta 273, mi editor me saludó, me invitó a subirme a la vagoneta con forma de caseta blanca y comencé el viaje. Alrededor de tres horas duró la atracción. Una experiencia única donde pude reencontrarme con amigos y familiares, saludar a fieles seguidores de las redes sociales, y conocer a simples compradores que advertidos por el título de mi libro: ‘La crisis que cambió España’ habían decidido comprar mi obra para que se la firmase en ese mismo instante.

En varias ocasiones desperté y conecté con la realidad que transitaba por el asfalto del Paseo Fernán Núñez, donde se coloca la Feria. Las largas colas de los rostros más famosos y populares se mezclaban con los discretos remolinos que los noveles despertábamos en esa marabunta que se dejaba envolver por el hechizo de la cita. Por un instante sentí complejo y después envidia. Deseé ser uno de ellos. Sin embargo, cuando levanté la vista advertí que estaba solo a unos metros de mi caseta, y de que en ella había un grupo de amigos y conocidos que con su sonrisa esperaban ilusionados a que desfundara mi bolígrafo. En ese mismo momento la ilusión llenó mi orgullo.

Desafiando al destino


Artículo publicado en NuevaRevolución.es

Ignacio Luna / Madrid

La energía que corre por el cuerpo de los seres humanos es comparable con la fuerza de los continentes que chocan entre sí. Fuerzas desafiantes que cada día se enfrentan a un sinfín de adversidades. Cuando imaginamos que a día de hoy somos adalides de libertades y derechos, no podemos darnos más cuenta de lo equivocados que estamos. En este mundo, en el que pensamos que hemos conseguido los mayores logros en cuestiones como democracia, libertad o igualdad, la dura realidad de cada mañana nos enfrenta a un escenario de gran dureza. Un espacio donde la identidad de nuestro entorno fractura, como si de la erosión más agresiva se tratase, aquellos sueños de todos los que luchan por encontrar su camino. Un proceso para hallar la realización personal en aspectos tan complejos como crear una familia, montar una empresa, curar pacientes o defender derechos. Un pleito que a mí me llamó a querer ser periodista. Una profesión dura, difícil y desesperante; pero con un inconveniente en mi caso, sin retorno. Todos sabemos cuál ha sido esa decisión que ha marcado nuestra existencia, aquella que quizás tomamos de manera meditada o en algunos casos imprevista. Sin embargo, una decisión. Los obstáculos que yo me he podido encontrar son los mismos que millones de jóvenes, o no tan jóvenes. Sin embargo, a pesar de que son muchos los momentos en los que paramos para tomar aliento, recapacitar y pensar si merece la pena el peaje que estamos dispuestos a pagar, existe una extraña fuerza que nos obliga a no cejar en el empeño.

Cuando tras ir, venir, volver, marchar e intentar, decidí escribir un libro no pensé que de nuevo el precio de la edad volvería a penalizar mi trabajo. Pocas son las empresas o los proyectos que miran a los jóvenes con un fin que no sea el propiamente comercial. Vivimos en una estructura que penaliza la juventud, al igual que la veteranía avanzada, con el descaro de repudiar a los que se están formando y a aquellos que llegan al final de su vida útil. Cual sistema de producción agresiva pensamos que unos no son lo suficientemente capaces y que otros ya no sirven para nada, sin comprender que todos en esta impuesta cadena de montaje somos engranajes lo suficientemente útiles como para generar el mejor producto que podemos llevar a cabo, que no es otro que el de crear un mundo justo, sostenible y próspero.

A pesar de que fueron muchos los que me dijeron “deja de intentarlo, no merece la pena”, luché. Ahora comienzo a advertir que luchar merece la pena. Sin olvidar, que tirar la toalla no es una actitud para nada derrotista sino comprensible en un mundo donde las oportunidades son escasas. La dura realidad nos obliga a tener que dejar sueños atrás en favor de pagar facturas o ayudar a familiares que lo necesitan. Imprevistos que derriban ilusiones.

Para todos aquellos que dejaron de intentarlo por apatía hacia este sistema injusto va dedicado mi libro. Los que triunfan ya tienen el gozoso placer de despertar cada mañana sintiéndose recompensados, sin embargo para aquellos que tienen esa espina clavada mi mayor de las ovaciones porque a pesar de todo, se esforzaron, lucharon, lo intentaron y demostraron que perecer en el camino no es un signo de derrota sino de auténtico valor.

Jóvenes y españoles: desesperación o destierro


Artículo publicado en NuevaRevolución.es

Ignacio Luna / Madrid

La Alemania nazi del pasado siglo, además de servir como argumento para multitud de novelas y películas en el mundo actual, es el principal tema tabú para la sociedad germana de hoy. Un pueblo que se siente avergonzado por las graves consecuencias del Tercer Reich. Horrorosos capítulos que ensombrecen la historia de las naciones en su lucha por los derechos humanos y civiles. España desde el año 2008 sufre la mayor de las crisis de su historia reciente. Un periplo que como ocurrió con la Alemania nazi necesitó de bastantes años para ser comprendida, repudiada y utilizada como ejemplo de lo que nunca puede volver a ocurrir. Desde hace ya bastantes años, el dolor que sufren muchos ciudadanos, como consecuencia de este consentido desequilibrio, es casi insólito. Millones de personas han visto, como si de una absurda espiral se tratase, perder sus ahorros, sus viviendas, sus sueños, sus aspiraciones y hasta en algunos casos sus ganas de vivir. Un horroroso terremoto que ha asolado la ilusión de los ciudadanos, dejando sin duda a unos más desprovistos que a otros. Cuando el seísmo comenzó, a algunos les pilló ya refugiados bajo un techo más o menos sólido, sin embargo a otros les alcanzó la sacudida cuando sólo emprendían su camino hacia el refugio. Estos últimos han sufrido la crisis como si de una enfermedad mortal se tratase. Los jóvenes en nuestro país han padecido y padecen en sus propias carnes la vergüenza más repugnante que una sociedad puede permitir.

Entre las principales causas del desempleo juvenil hay que destacar las importantes deficiencias que existen tanto en el sistema educativo como en el mercado de trabajo. El abandono escolar temprano provoca un importante desajuste entre la oferta y la demanda por nivel educativo. Al igual, que las políticas activas de empleo para insertar a este colectivo en la realidad laboral del país han fracasado por completo. El problema es de una importante consideración y las consecuencias son inimaginables para el futuro de España. Sin embargo, la incoherencia es total. Por otro lado, tenemos una generación de jóvenes excesivamente preparados que no encuentra trabajo de ninguna manera y que solo  en el camino de la emigración ven la única vía para labrarse un futuro digno. Una situación cruel para aquellos que durante años se esforzaron por alcanzar unos estudios superiores.

La igualdad de oportunidades es un derecho y una premisa completamente incuestionable. No es justo que toda una generación de jóvenes que se han dedicado a estudiar y a esforzarse de manera continuada se vea relegada al destierro como única posibilidad de futuro. Sin embargo, ésta sigue siendo una de las cuestiones a la que los políticos de nuestro país menos importancia dan, porque simplemente no la han padecido. Ninguno de ellos sabe cuánto de duro es aterrizar en una tierra que no es la tuya y comenzar desde cero, alejado de tu familia, tus amigos, tus raíces… y en definitiva de la esencia que hace a cada uno un ser único y distinto al resto.

Los seres humanos somos capaces de adaptarnos al medio, y muchos de los que se van lo consiguen, pero es casi imposible que esa pequeña herida en sus corazones se cure. Una extraña sensación de desapego a todo, de pensar no soy de allí ni soy de aquí, no pertenezco a ningún lugar. Difícil será borrar el trance de aquellos que por estar fuera se perdieron la llegada al mundo de un nuevo miembro de la familia, la celebración de la boda de un amigo, o la despedida para siempre de un ser querido. Pequeños pero demoledores costes que hay que pagar cual peaje al cruzar una frontera. Escollos de vivir un momento que también sufren los que se quedan. La generación de los ‘ni-ni’, que ni estudia ni trabaja, cual pescadilla que se muerde la cola. Una generación que no estudia porque viendo las perspectivas de éxito de los que sí estudiaron se les quitan todas las ganas. Jóvenes lastrados por el fracaso escolar y la falta de expectativas ante la vida, relegados al olvido entre videoconsolas, trapicheos de drogas o problemas de alcoholismo, en algunos casos.

Ha llegado el momento en el que los ciudadanos frenemos esta sangría de sueños. Los jóvenes de este país representan el futuro de una nación herida, una nación que debe replantear su futuro de una manera sensata sin caer en el populismo, la demagogia o las amenazas inmovilistas.

Fotografía y escrito por Ignacio Luna (@lunajournalist)