América Latina, a comenzar de nuevo


Ante la desigualdad, la pobreza o la inseguridad, los ciudadanos de América Latina piden cambio. El ciclo electoral que comenzó en 2017 y terminará en 2019 con las elecciones de Argentina, nos permite vislumbrar un panorama cambiante, un mosaico político que genera muchas incertidumbres. La crisis de los partidos tradicionales que recorre el sistema occidental también contagia al continente latino.

Los continuos escándalos de corrupción, la falta de oportunidad, la desigualdad y la violencia disparada en algunos territorios, ha permitido que nuevas formaciones con programas electorales rocambolescos, hayan conseguido instalarse en los gobiernos latinoamericanos casi por sorpresa.

Andrés Manuel López Obrador, el eterno candidato en México, y Jair Bolsonaro en Brasil, son las apuestas que más desconciertan. Ambos, gobernarán las principales potencias de la región, con programas opuestos e instalados en el discurso de la radicalidad, por pretender alcanzar sus ambiciosas promesas sin proyectos definidos e ideas en algunas casos irracionales.

Como el proceso de amnistía para narcotraficantes en México propuesto por López Obrador, o la liberación de venta de armas para que los civiles se defiendan de la delincuencia por su propio pie en Brasil.   

La creciente desafección entre los ciudadanos ha generado un alta volatilidad en los sufragios. La decepción ha permitido votar con los ojos cerrados a opciones políticas inciertas, populistas en su concepción más pura. El discurso de la desesperación ha calado profundamente. Son muchos los latinoamericanos que han creído en ese mensaje de ruptura, iniciado con el Brexit y seguido con el triunfo de Trump, de que el rompimiento con todo lo anterior es necesario para abordar una regeneración estructural, basada en principios ultranacionalistas entrelazados con sentimientos nostálgicos.

Sin embargo, genera mucha inquietud pensar qué pasara cuando estas ideas tan ambiciosas no den los frutos esperados. Muchos de estos países buscarán un enemigo exterior al que poder culpar de su propio fracaso, como ya hicieron los populismo de izquierdas encabezados por Chávez y Maduro. Es por todo ello, por lo que el resultado de la conformación de nuevos bloques de países e ideologías, será imprescindible para analizar el futuro de la región.   

De nuevo América Latina camina, como le pasa a gran parte del mundo occidental, hacia un destino incierto donde la falta de proyectos de unión y cohesión toma protagonismo. El individualismo ultranacionalista solo lleva a un lugar, uno oscuro y peligroso.  

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s