Estados Unidos, el principal beneficiado del TLCAN


Ignacio Luna / Ciudad de México

Cuando se cumplen 23 años de una de las normas de libertad arancelaria más importante del mundo, la vigencia y continuidad del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) está claramente en peligro. La llegada a la presidencia de los Estados Unidos del republicano Donald Trump, se ha convertido en una firme amenaza ante la promesa de revisión del tratado, o incluso un posible abandono, como respuesta a un supuesto desequilibrio que sufre la primera potencia mundial.

Durante la campaña presidencial, Donald Trump afirmó que dicho tratado había sido catastrófico para la economía de los Estados Unidos. Durante un acto el pasado julio el magnate aseguró que “EU había perdido casi un tercio de su poder manufacturero desde 1997” y no permitiría que las empresas se deslocalizasen sin consecuencias. Asimismo, dijo que las compañías que trasladaran sus empleos a México, con el objetivo de reducir costos de producción, deberían pagar un impuesto para vender sus productos en territorio estadounidense.

Dentro de los argumentos que el neoyorkino ha esgrimido en contra del tratado, prevalece el supuesto déficit comercial de 60 mil millones de dólares, resultante de que Estados Unidos exportó a México 235.700 millones de dólares en productos e importó 296.400 millones durante 2015. Sin tener en cuenta, que buena parte de las exportaciones que México realizó a Estados Unidos eran llevadas a cabo por empresas norteamericanas.

El principal beneficio que las compañías americanas han obtenido gracias al TLCAN, ha sido el acceso a un mercado de mano de obra barata que permite producir, gracias a los sueldos bajos de México, bienes que resultan competitivos en el mercado, ya no solo americano, sino internacional porque venden al mundo entero. Repercutiendo positivamente en la economía norteamericana, y en el contribuyen de a pie, teniendo en cuenta que muchas de esas empresas participan en distintos mercados de renta fija y variable, generando continuos dividendos para todos aquellos que son participantes. Al igual, que son compañías que pagan taxes (impuestos) en suelo norteamericano, aunque produzcan en México y en muchos casos incluso comercialicen y vendan buena parte de sus bienes en el mercado mexicano. Resultando ser una clara desventaja para el país vecino.

El Servicio de Investigación del Congreso concluyó que el impacto del TLCAN en la economía estadounidense “ha sido relativamente pequeño”. El Instituto Peterson de Economía Internacional, un grupo de expertos a favor del libre comercio con sede en Washington, estima que Estados Unidos pierde anualmente alrededor 203.000 empleos y suma 188.000 “a causa del comercio bilateral con México”. Eso representa una pérdida neta de 15.000 empleos anuales, lo que representa apenas nada en una nación con 145 millones de trabajadores.

De igual manera, cabe destacar la importante relación que existe entre la pérdida de empleos en el campo de las manufacturas en Estados Unidos y la calidad de vida de los trabajadores norteamericanos. Ya que los trabajos con condiciones más precarias se llevan a cabo al sur del río Bravo. Sin olvidar, que buenamente parte de los otros trabajos con condiciones precarias por su peligrosidad y baja remuneración que se desarrollan también al otro lado de la frontera, en Estados Unidos, son llevados a cabo por inmigrantes mexicanos o centroamericanos.

A la vista de estos datos parece que el más beneficiado del Tratado de Libre Comercio de América del Norte no es México, ni mucho menos.

 

 

 

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