Trump despierta la Revolución Latina


Ignacio Luna / Ciudad de México

Hasta la fecha ninguna campaña de marketing en el mundo ha conseguido obtener unos resultados de impacto social en la audiencia tan brutales como los que ha conseguido el nuevo presidente de los Estados Unidos de América. Con solo una decena de actuaciones (la firma de algunas órdenes ejecutivas y dos decenas de tweets), Donald J. Trump ha logrado, en dos semanas, poner en su contra a tres cuartas partes del planeta. Creando un sentimiento de unión entre el pueblo mexicano, y por extensión a la comunidad latina en general, nunca visto hasta el momento.

La propuesta de crear un muro en la frontera sur del país norteamericano, haciéndoselo pagar a México, unido a las descalificaciones del magnate sobre el pueblo mexicano, de los que dijo que eran “violadores” y “criminales”, al igual que la amenaza de renegociar el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), que significa el acuerdo comercial más importante entre dos países y que arruinaría, al menos en un primer momento, la situación financiera del país azteca, ha hecho prender la llama de un fuego que parece ahora difícil de sofocar.

La respuesta al ataque directo emprendido por el magnate de la construcción hacia el pueblo latino ha originado una cascada de reacciones. La principal, desde el pueblo mexicano y todo Latinoamérica. Destacando las declaraciones del presidente de Ecuador, Rafael Correa, quien pidió que América Latina responda con un discurso “frontal” a las medidas antimigratorias del estadounidense. Igualmente, el presidente de Bolivia, Evo Morales, llamó a México a “mirar al sur” para construir la unidad. Y el controvertido presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, afirmó que “quien se mete con México se mete con Venezuela” y llamó “vandido” y “ladrón” a Trump.

De igual manera, el presidente de Colombia y Premio Nobel de la Paz, Juan Manuel Santos, propuso fortalecer las relaciones del bloque comercial del Pacífico, tras la salida de EU del TPP y su deriva proteccionista. Una posición compartida por el presidente de Perú, Pablo Kuczynski, quien apoyó la continuación de la unión del Pacífico. Asimismo, desde Brasil el Gobierno del país manifestó sentirse preocupado por las intenciones planteadas por el presidente norteamericano.

Desde la otra parte del Atlántico, la Unión Europea ha reprobado las decisiones de Trump y ha incluido a éste entre las mayores amenazas externas. El presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, envió una carta a los 28 países, acusando al Gobierno de los Estados Unidos de poner a la Unión Europea “en una situación difícil”. El presidente de Francia, Fraçois Hollande, ha manifestado mantenerse en contra de las medidas extremistas de cerrazón y exclusión de los Estados Unidos. Igualmente, Holanda y Alemania han criticado la postura del neoyorquino. El alcalde de Berlín, donde durante décadas estuvo el muro más famoso de la historia universal, pidió a Donald Trump que renuncie a su proyecto, subrayando “los sufrimientos” causados en Alemania y Europa como consecuencia del Muro de Berlín.

Desde la esfera mediática, el periódico español El País, al igual que los diarios estadounidenses The New York Times y The Washington Post, así como el conductor Connan O’Brien, que producirá su programa en la capital azteca, titulado: ‘Connan without borders: Made in México’, han salido en defensa de México.

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El sector empresarial también ha manifestado su rechazo a las intimidaciones del nuevo presidente. El empresario más rico de China, Wang Jianlin, amenazó a Trump con sacar sus inversiones si continúa su política persecutoria contra el gigante asiático. Asimismo, empresas como Toyota y BMW han defendido su producción en México pese a las amenazas de Trump de aplicar aranceles fronterizos a las automotrices.

La industria del cine de Hollywood ha criticado al magnate, y hasta la mayoría de los alcaldes de las denominadas ‘ciudades santuario’, tolerantes con la inmigración ilegal, han manifestado su postura de rechazo al discurso antimigratorio, sin importarles las amenazas de Trump de cortarles los fondos federales.

La Cámara de Comercio Americana de México (AmCham) ha pedido evitar posiciones que polaricen a la población y perjudiquen a las fuentes de empleo. Una petición que viene como respuesta al boicot propuesto por usuarios de las redes sociales contra la compañía americana Starbucks, que con la etiqueta #AdiósStarbucks se significaron de manera importante. La empresa ha tenido que hacer frente al boicot argumentando que la marca en México es propiedad de Alsea, empresa 100% mexicana, y que da empleo a 7 mil mexicanos. Por otro lado, la empresa Coca Cola lanzó un conmovedor comercial
defendiendo el sentimiento y el orgullo latino.

Desde México el sentimiento de unidad es latinomás que palpable. Oribel Peralta, delantero del América, publicó en su cuenta de Twitter un reconocimiento directo a Donald Trump: “Gracias por hacer que el espíritu nacional esté más fuerte que nunca”. Asimismo, el cuarto hombre más rico del planeta, según la revista Forbes, Carlos Slim, declaró haber visto con gran gusto y emoción “como se ha unido México, como se han unido todos los partidos, la sociedad civil, mujeres y hombres de todos lados con una sola voz, como un solo ser”.

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Estados Unidos, el principal beneficiado del TLCAN


Ignacio Luna / Ciudad de México

Cuando se cumplen 23 años de una de las normas de libertad arancelaria más importante del mundo, la vigencia y continuidad del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) está claramente en peligro. La llegada a la presidencia de los Estados Unidos del republicano Donald Trump, se ha convertido en una firme amenaza ante la promesa de revisión del tratado, o incluso un posible abandono, como respuesta a un supuesto desequilibrio que sufre la primera potencia mundial.

Durante la campaña presidencial, Donald Trump afirmó que dicho tratado había sido catastrófico para la economía de los Estados Unidos. Durante un acto el pasado julio el magnate aseguró que “EU había perdido casi un tercio de su poder manufacturero desde 1997” y no permitiría que las empresas se deslocalizasen sin consecuencias. Asimismo, dijo que las compañías que trasladaran sus empleos a México, con el objetivo de reducir costos de producción, deberían pagar un impuesto para vender sus productos en territorio estadounidense.

Dentro de los argumentos que el neoyorkino ha esgrimido en contra del tratado, prevalece el supuesto déficit comercial de 60 mil millones de dólares, resultante de que Estados Unidos exportó a México 235.700 millones de dólares en productos e importó 296.400 millones durante 2015. Sin tener en cuenta, que buena parte de las exportaciones que México realizó a Estados Unidos eran llevadas a cabo por empresas norteamericanas.

El principal beneficio que las compañías americanas han obtenido gracias al TLCAN, ha sido el acceso a un mercado de mano de obra barata que permite producir, gracias a los sueldos bajos de México, bienes que resultan competitivos en el mercado, ya no solo americano, sino internacional porque venden al mundo entero. Repercutiendo positivamente en la economía norteamericana, y en el contribuyen de a pie, teniendo en cuenta que muchas de esas empresas participan en distintos mercados de renta fija y variable, generando continuos dividendos para todos aquellos que son participantes. Al igual, que son compañías que pagan taxes (impuestos) en suelo norteamericano, aunque produzcan en México y en muchos casos incluso comercialicen y vendan buena parte de sus bienes en el mercado mexicano. Resultando ser una clara desventaja para el país vecino.

El Servicio de Investigación del Congreso concluyó que el impacto del TLCAN en la economía estadounidense “ha sido relativamente pequeño”. El Instituto Peterson de Economía Internacional, un grupo de expertos a favor del libre comercio con sede en Washington, estima que Estados Unidos pierde anualmente alrededor 203.000 empleos y suma 188.000 “a causa del comercio bilateral con México”. Eso representa una pérdida neta de 15.000 empleos anuales, lo que representa apenas nada en una nación con 145 millones de trabajadores.

De igual manera, cabe destacar la importante relación que existe entre la pérdida de empleos en el campo de las manufacturas en Estados Unidos y la calidad de vida de los trabajadores norteamericanos. Ya que los trabajos con condiciones más precarias se llevan a cabo al sur del río Bravo. Sin olvidar, que buenamente parte de los otros trabajos con condiciones precarias por su peligrosidad y baja remuneración que se desarrollan también al otro lado de la frontera, en Estados Unidos, son llevados a cabo por inmigrantes mexicanos o centroamericanos.

A la vista de estos datos parece que el más beneficiado del Tratado de Libre Comercio de América del Norte no es México, ni mucho menos.