Españoles, ¿y ahora… qué?


Artículo publicado en NuevaRevolución.es

Por fin España ha votado. La estrategia de Mariano Rajoy de combinar turrón con elección, parece que no ha surtido el efecto que esperaba. El Partido Popular ha ganado las elecciones al Congreso de los Diputados con una mayoría simple que le impide formar Gobierno de manera sencilla, ya que la suma de sus diputados y los de Ciudadanos, en un eventual pacto, no serían suficientes como para conseguir una mayoría necesaria.
Solo una gran coalición entre partidos tradicionales, PP-PSOE, permitiría que la vieja clase siguiese gobernando en el país que ha sufrido una de las crisis económicas, políticas y sociales más graves y duras de la historia de las democracias avanzadas. Una auténtica revolución que ha transfigurado parte de nuestra identidad como nación.

España ha hablado, alto y claro. Algunos se indignan ante los resultados que se han producido, y se preguntan cómo es posible. Este país se encuentra dividido entre los que creen en la ruptura y el atrevimiento y los que, tras advertir los peores años de la crisis, han optado por el continuismo y el miedo a que un nuevo orden, en vez de mejorar nos haga empeorar y retroceder.

El bipartidismo se ha llevado uno de los golpes más duros, sin embargo ha mantenido el tipo. Y los partidos de la renovación han entrado con fuerza pero no con la suficiente como para llevar a cabo su programa reformista. La inquietud entre el electorado es un signo evidente del desconcierto que sufre este país. Ningún partido ha sabido captar la confianza de España tras vivir la guerra económica y social más dura que se recuerda.

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Condenados sin Navidad


Artículo publicado en NuevaRevolución.es

Ha llegado diciembre, el mes de la Navidad: compras, regalos, comidas, encuentros… Sin duda, el mes de la magia, la ilusión, la solidaridad o la esperanza. No podemos negar que para muchos el mejor tiempo del año. El turno del reencuentro y, por supuesto, de la familia. Sin embargo, esta vez, como ya viene ocurriendo desde hace algunos años, muchos no se sentarán en la mesa con sus seres queridos. Los jóvenes de nuestro país. Aquellos que tras años de dedicación y estudio fueron condenados a la desesperación o el destierro. Marcos, Juan, David, María… Forman parte del largo etcétera de nombres que a la hora de pasar lista el 24 de diciembre en sus hogares, no estarán.