La editorial Izana publica ‘La crisis que cambió España’ un ensayo sobre la metamorfosis que ha vivido el país en un tiempo récord


IZANA_lacrisisLa desconfianza en las instituciones tradicionales, el desapego hacia Europa, la demolición del bipartidismo o los cambios en los hábitos de consumo conforman esta revolución que ha transfigurado parte de nuestra identidad como nación

Todos sentimos y vivimos en una esfera en la que ya hemos tomado la crisis como una parte de nuestro día a día, sin en ocasiones reparar en la enorme transformación que ha vivido España. Menos de una década ha servido para desmoronar nuestro sistema.

Cuando el reloj de la Puerta del Sol marcó la última campanada el 31 de diciembre de 2007, nadie podía prever lo que estaba a punto de cernirse sobre nosotros. Comenzaba un nuevo año y, sin un plan de contingencias estudiado, una nueva era de cambios imprevistos.

Sólo han bastado unos años para pasar de la expansión a la recesión, cuestionar el sistema institucional y político español, vacilar sobre el bipartidismo, desconfiar de la Unión Europea, endeudar nuestro país o invertir el término consumo por el del ahorro. Una auténtica revolución que ha transfigurado parte de nuestra identidad como nación.

La editorial Izana saca ahora a la venta en toda España este ensayo que fue presentado como novedad en la pasada Feria del Libro de Madrid y en el que se analizan los numerosos aspectos políticos y económicos que han cambiado como consecuencia de esta crisis , intentando radiografiar el estado actual de nuestro país. Acompañado de un amplio catálogo de fotografías en blanco y negro tomadas por el autor, ‘La crisis que cambió España’ ahonda, desde una perspectiva precisa y exacta, la evolución padecida haciendo uso de multitud de encuestas y estudios. No obstante, este libro no deja a un lado esos aspectos curiosos de nuestra cotidianeidad diaria que han cambiado y que hacen de éste, un ejemplar dinámico y cómodo de leer.

El autor de esta obra, una víctima más de la crisis

Ignacio Luna Aláez, licenciado en periodismo por la Universidad Antonio de Nebrija de Madrid y autor de este libro, ha padecido en sus propias carnes las graves y crueles consecuencias que la crisis económica ha desatado en España desde su origen en 2008. El 28 de marzo de 2011 el periódico británico ‘The Guardian’ publicó la historia del joven periodista español como ejemplo de los miles de jóvenes que han tenido que cruzar las fronteras en la búsqueda de un futuro mejor para una generación que no se resigna a formar parte de la ‘generación perdida’.  Este difícil episodio cuenta con una especial relevancia en la obra donde se narra con un emotivo acento los demoledores costes que hay que pagar cual peaje al cruzar una frontera.

“Los seres humanos somos capaces de adaptarnos al medio, y muchos de los que se van lo consiguen, pero es casi imposible que esa pequeña herida en sus corazones se cure. Una extraña sensación de desapego a todo, de pensar no soy de allí ni soy de aquí, no pertenezco a ningún lugar. Difícil será borrar el trance de aquellos que por estar fuera se perdieron la llegada al mundo de un nuevo miembro de la familia, la celebración de la boda de un amigo, o la despedida para siempre de un ser querido. Escollos de vivir un momento que también sufren los que se quedan. La generación de los ni-ni, que ni estudia ni trabaja, cual pescadilla que se muerde la cola”.

Una controvertida gestión de la crisis

La crisis española llegó por sorpresa para la mayoría de la ciudadanía, al menos nadie esperaba la virulencia con la que arrasó el estado del bienestar en tan poco tiempo. Cabía de esperar un cambio de ciclo producido por el pinchazo de la burbuja inmobiliaria, pero quienes nos gobernaban nos decían que era tan improbable que una crisis como tal se fuera a producir en nuestro país que así lo creímos. Empezaba 2008 y los principales indicadores macroeconómicos comenzaban a presentar una evolución bastante adversa para España. Había comenzado la caída, sólo cabía esperar que los políticos y las instituciones hicieran de escudo ante tal incertidumbre, ellos eran los únicos que podían salvar la situación. Sin embargo, todo fue desalentador cuando la sociedad se dio cuenta de que nuestros políticos no se encontraban capacitados para hacer frente a la situación que estaba llegando. Cada remedio que ponía el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, reelegido presidente el 9 de marzo de 2008 cuando apenas comenzaba la crisis, era un fracaso. Parecían párvulos ante una ecuación de tercer grado.

La actitud durante esos años del Partido Popular, principal partido de la oposición hasta que llegó al poder en 2011, fue más que bochornosa, dedicándose a generar más incertidumbre sobre nuestra economía a través de críticas demoledoras que poco tenían de constructivas. Este tipo de actitudes dieron lugar a un creciente clima de desapego y desconfianza. El insulto, la acusación y la ausencia de ideas tomaron la tribuna. Los ciudadanos dejaron de sentirse en el centro del debate parlamentario en favor de un constante reproche entre dos partidos que ahora se encuentran avocados a una minuciosa refundación o extinción dentro del abanico político español.

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