Un sistema paralelo, una economía diferente


Cuando indago más de lo previsto en mi esquema habitual me pregunto qué pasaría si la gente se organizase de manera paralela al sistema ya existente. Si el fisioterapeuta que sabe dar masajes y no consigue un puesto de trabajo comenzase a desarrollar su actividad de manera espontánea en su domicilio a coste cero,  o si los publicistas parados se unieran y organizasen una agencia de publicidad gratuita.

La remuneración que obtendría sería inexistente, pero por lo menos el ingente número de personas aburridas en sus casas descendería. Uno de los grandes males de esta crisis  es que son muchas las personas que se ven forzadas a quedarse totalmente paradas a diario ante las brutales cifras de desempleo.  Un problema que está provocando que una multitud de personas se oxiden, dando rienda suelta a pensamientos poco saludables.

Los políticos no han sabido ser gestores. Fueron marionetas de un sistema injusto que solo enriquecía a unos pocos. ¿Deben seguir decidiendo por nosotros o es hora de que la coherencia marque la pauta para salir de esta horrorosa crisis de la que no se atisba un final sin tintes catastróficos?

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