La juventud en el país de Nunca Jamás


Érase una vez, un lugar de cuento y fantasía en el que un grupo de niños liderados por un joven aventurero y valiente se hallaban en una mágica isla donde no podían ni querían crecer. Esta es la historia que el escocés James Matthew Barrie escribió en su obra de principios del siglo XVIII, Peter Pan. Para muchos esta historia, adaptada a diferentes géneros a lo largo de los tiempos, podría no tener ningún símil con la difícil situación que hoy en día padecen muchos jóvenes del mundo entero. Pero si lo analizamos en profundidad, podremos darnos cuenta que la ingente fuerza que los jóvenes han protagonizado en la historia reciente se debilita a una peligrosa velocidad, y las similitudes con esta historia se multiplican.

El poder reivindicativo fruto de la unión juvenil pierde empuje gracias a factores críticos como la radicalidad de unas minorías que se apropian de estas manifestaciones que día a día pierden su matiz pacifista que protagonizó revueltas en el pasado, como las de mayo del 68 en Francia y otros países europeos, las protestas estadounidenses contra la Guerra de Vietnam, o el movimiento universitario de ese mismo año en México que terminó con la matanza de numerosos jóvenes en la Plaza de las Tres Culturas de Tlatelolco.

El país de Nunca Jamás, es un lugar donde sus habitantes no quieren crecer, en este caso, los jóvenes de hoy obligados por la asfixia del sistema ven que su papel en la sociedad actual se ha detenido. Sus oportunidades se debilitan y sus opciones de futuro desaparecen. Ante esta situación existen dos claras vertientes, los que creen que las opciones de cambio están perdidas y optan por no poner reparo a lo que ocurre, y los que ven en la radicalidad la única vía posible. Éstos últimos, según algunos expertos, más asociados al gamberrismo que a la propia reivindicación.

La opacidad del enemigo con el que se pretende luchar en este tiempo tiene mucho que ver. No estamos hablando de impedir una guerra, oponerse a un sistema dictatorial o luchar por los derechos básicos de los trabajadores. En la actualidad, se pretende derrocar un sistema que no está claramente definido como podría ser el capitalista, o detener el poder y la manipulación de los mercados, o reprender el injusto pero legal beneficio de instituciones financieras que se llenan los bolsillos gracias al sufrimiento diario de ciudadanos, que padecen las consecuencias de una crisis que no han producido. De nada sirve querer derrocar al consejo de administración de una entidad bancaria cuando lo que en realidad se denuncia es el conjunto de un sistema global que castiga a los que menos culpa tienen. Es por ello, por lo que la transformación global parece algo imposible de alcanzar.

En el país de Nunca Jamás además de niños que no pueden crecer se dan otro tipo de seres. No sería muy difícil poder asociar a los temibles piratas como el Capitán Garfio y los salvajes indios con el actual sistema capitalista en el que grandes empresas y unas pocas personas controlan la mayor parte de la propiedad, incluyendo los activos capitales de terrenos, fábricas, dinero o acciones de bolsa.

También encontramos el personaje de Campanilla, que es el hada quien recogió y crió a Peter Pan. Es muy celosa, vanidosa y principalmente protectora. Podríamos compararla con el papel que hoy día juegan algunas religiones. El conjunto de creencias de cada ciudadano en el mundo, podría ser una virtud individual que enriqueciese el mundo a través del respeto. Sin embargo, al igual que Campanilla, que al ser tan pequeña solo tiene espacio para un sentimiento, las religiones en vez de optar por un sentimiento integrador en favor de la paz, la tolerancia y el respeto, prefieren optar por el odio al diferente.

El mundo actual solo presenta dos caminos, el de la sumisión o el radicalismo. Pero no hay que olvidar que pretender reformar total o parcialmente el orden político, científico, moral o religioso a través del modo extremo quizás solo puede generar que el mal sea mayor. El Capitán Garfio perdió su mano tras el certero mordisco de un cocodrilo, una amputación que solo consiguió que éste remplazara su extremidad por un puntiagudo y afilado garfio de hierro, más letal y mortífero que su anterior miembro.

Anuncios

2 comentarios sobre “La juventud en el país de Nunca Jamás

  1. En un pais sin oportunidades de trabajo y de tener una vida digna, mata toda aspiracion de crecer, mata todos los suenos hasta de estudiar pues no tiene futuro ninguna carrera, y cuando se quieren hacer las cosas bien en beneficio de la evolucion, resulta un grupo de dinosaurios a impedir por. Miedo a ser extinguidos y no dejar su espacio aun no saben que ya ewnvejecieron porque viven en Nunca Jamas

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s