Amigo Gadafi


Como ya intuíamos con la caída de Ben Alí en Túnez, el mundo árabe del norte de África nunca volverá a ser lo que ha sido, gracias al coraje de los ciudadanos valientes que cada día protestan ante las injusticias que sufren. Sin embargo, la Unión Europea sigue jugando un tímido papel en todo esto. Europa no habla ahora, aunque sí habló en su momento apoyando a  gran parte de dichos regímenes. Es por todos sabido la vergonzosa amistad que tuvo el expresidente, Aznar, (entre otros presidentes de la UE) con el criminal Gadafi.

<< José María Aznar ensalzó las virtudes del líder libio, Muamar el Gadafi, a quien presentó como un mandatario comprometido con la lucha antiterrorista y las “reformas económicas”. Aznar se mostró muy contento por las garantías que Gadafi ofrecía a los “inversores”. Las vidas de los libios eran lo de menos. Después ambos personajes se reunieron en privado en varias ocasiones, como por ejemplo en 2007 y en 2009 en Sevilla para seguir cultivando su intimidad. >>

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Irán, palabras mayores


Parece que EEUU se involucrará de nuevo en los procesos aperturistas del norte de África. Si en la marcha de Mubarak jugó un papel importante ahora podría repetir su participación el país persa.

La Secretaria de Estado Norteamericana, Hillary Clinton, ha reclamado cambios para el país que dirige con mano de hierro Mahmud Ahmadineyad desde mayo de 2005. Más allá de la comparecencia reciente ante los medios, el Departamento de Estado norteamericano ha iniciado también una cuenta en Twitter dedicada a los iraníes escrita en farsi.

El pueblo iraní quiere dejar constancia de su descontento con el poder y denunciar la represión que se vive en el decimoctavo país más grande del mundo que cuenta con una población superior a setenta millones.

¿El morbo de los Goya?


El 25 aniversario de los Premios Goya interesa casi lo mismo que el año anterior, poco. No obstante, muchos verán la retransmisión por el morbo que pueda despertar el encuentro entre el presidente de la academia, Álex de la Iglesia y la ministra de Cultura, Ángeles González Sinde. O la presencia de conocidos actores como Javier Bardem. Pero, ¿no es triste que la gente que vea esta noche en sus hogares la gala no haya visto ni una cuarta parte de las películas nominadas?

La industria del cine español durante 2010 obtuvo cifras pésimas:

Datos de recaudación:

  • Año 2010: 69,7 millones de euros.
  • Año 2009: 104 millones de euros.
  • Año 2008: 81,6 millones de euros. (Descenso 2010/2009: 34,3 millones de euros).

Espectadores:

  • Año 2010: 10,7 millones de espectadores.
  • Año 2009: 17,5 millones de espectadores.
  • Años 2008: 14,3 millones de espectadores. (Descenso 2010/2009: 6,8 millones de espectadores).

Evidentemente criticar el cine español, echar más tierra encima y mofarse de sus malos resultados no es la manera para salir del atolladero. Sin embargo, quizás haya que buscar criterios diferentes a la hora de autorizar las subvenciones. España necesita una industria cinematográfica fuerte que aspire a triunfar entre los espectadores.

La tarea más difícil para Egipto comienza ahora


El ex presidente de Egipto, Hosni Mubarak, ya se encuentra fuera del Cairo. La ambición del pueblo que luchó durante 18 días sin aliento se ha visto recompensada. Sin embargo, la República Árabe de Egipto no ha terminado con sus problemas. Derribado el viejo edificio, toca colocar unos cimientos fuertes que consoliden una ansiada democracia para el país más poblado de África.

Durante estos días por parte de muchos medios de comunicación y analistas, se ha puesto de manifiesto que el principal logro a conseguir era el derrocamiento de Hosni Mubarak, cierto es, pero tan cierto es que Egipto necesita un proceso democrático lento, en el que se dé forma a una nueva constitución aprobada por el pueblo y se convoquen unas elecciones libres. Unos sufragios en el que coexistan diferentes fuerzas políticas con cabecillas preparados. Egipto lleva décadas sin líderes opositores que sepan manejar lo que ahora se viene encima.

Mundo árabe, hacia un camino incierto


La verdadera ‘Revolución Árabe’ parece haber comenzado sin un claro atisbo de cuándo y cómo terminará. Las revueltas pacíficas marcan la pauta de la reivindicación de unos pueblos cansados de vivir en la miseria, bajo regímenes dictatoriales que se han enriquecido en el desenfreno de las últimas décadas. Túnez ha abierto la caja de los truenos y nadie sabe cómo puede terminar. La rápida huida de Ben Ali ha crecido a los manifestantes, saben que el cambio se puede conseguir y ahora Egipto no parará hasta conseguir ver a Mubarak lejos de la tierra de los faraones. Poco a poco, todos los países irán cayendo, o tendrán que acometer importantes transformaciones como ya ha realizado Jordania, porque el pueblo tiene hambre y ese mal bicho es difícil de silenciar. La revolución islámica ha comenzado. Pero no es oro todo lo que reluce y eso lo sabe Europa, que se pone en lo peor. Durante décadas la Unión Europea ha sonreído a dichos regímenes dictatoriales con el fin de tener controlado el islamismo más radical. Ahora todo puede cambiar. ¿Qué ocurriría si un partido radical islámico ganara en cualquier país ‘derrocado’ y montara su Intifada? Un mal demasiado cercano para el viejo continente inmerso ya en una crisis económica de la que no sabe como librar. ¿Libertad o seguridad? Esa es la cuestión.